Cuidado y mantenimiento
La alpaca bebé es una fibra natural. Si la cuidas bien, tu chal lucirá hermoso durante décadas; estas son las cuatro cosas importantes.
➤ Lavado
Lávalo a mano con agua fría y un detergente suave para lana o seda. También puedes lavarlo a máquina a 30 °C en un ciclo de lana o prendas delicadas, dentro de una bolsa de malla para lavar. No uses detergente común, suavizante ni lejía, y no lo dejes en remojo durante mucho tiempo.
➤ Secado
Presiona suavemente para eliminar el exceso de agua; no lo escurras ni lo retuerzas. Extiende el chal sobre una toalla limpia, devuélvele sus dimensiones originales y déjalo secar en posición horizontal, alejado de la luz solar directa y de fuentes de calor. Nunca lo seques en secadora ni lo cuelgues de un tendedero; la alpaca mojada se estira por su propio peso.
➤ Planchado
Un vaporizador para prendas es la opción más segura y también la mejor. Si usas una plancha, coloca una toalla de algodón entre la plancha y el chal, y plánchalo a baja temperatura. Nunca planches la alpaca bebé directamente.
➤ Recuperar la suavidad
La alpaca bebé se comporta como el cabello y puede encresparse ligeramente con el uso. Para devolverle su acabado original, cepíllala suavemente con un cepillo de cerdas blandas en la dirección de las fibras y, después, aplica vapor ligero en la misma dirección. Tu chal volverá a parecer nuevo.
➤ Limpieza localizada
Si actúas rápido ante un derrame, sécalo dando toques -sin frotar- con un paño blanco limpio y agua fría. Para manchas persistentes (maquillaje, vino, pintalabios), lava todo el chal a mano en lugar de frotar una sola zona, ya que esto puede deformar el tejido.